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Blog entry by Bryce McDonald

Novo Nordisk ya fabrica una versión en píldora de el principio activo semaglutida, pero no ha demostrado los mismos beneficios de reducción de peso que la versión inyectable de semaglutida y el tratamiento Wegovy. Se llama este medicamento oral y fue aprobado en 2019 por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE UU para la diabetes tipo 2. Ese comprimido es de solo 14 miligramos, mientras que la tableta que la compañía está probando actualmente es de 50 miligramos. En el estudio actual, los investigadores descubrieron que la nueva pastilla era segura, pero que algunos adulto tratados presentaban reacciones adversas gastrointestinales, la gran mayoría de los cuales eran de leves a moderados y disminuían con el tiempo, siendo similares a los que experimentan los pacientes con la versión inyectable de semaglutida y la formulación para control de peso, según el comunicado de la empresa. Estos medicamentos pueden causar malestar gástrico, episodios de vómito, hinchazón, estreñimiento y diarrea. Suelen producirse al principio del protocolo, cuando se aumenta la dosis, pero desaparecen al cabo de varias semanas.

A nivel general, La pregunta de nuestro titular de si es posible controlar la diabetes sin inyecciones, todavía no tiene una respuesta contundente y definitva, pero si podemos añadir que el horizonte cada vez parece más claro y que la ciencia unida a la tecnología está más cerca de facilitar la vida de las personas con diabetes que nunca. Ingenieros del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), han diseñado un dispositivo implantable que transporta cientos de miles de células islote junto con su propia fábrica de oxígeno a bordo para mantenerlas sanas. Este dispositivo podría ayudar a los adulto tratados con diabetes de tipo 1 a controlar la diabetes sin inyecciones de insulina, según un estudio publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences‘. Un enfoque prometedor para tratar la diabetes de tipo 1 que consiste en implantar células de islotes pancreáticos capaces de producir insulina cuando sea necesario, lo que puede llegar a liberar a los adulto tratados de la necesidad de administrarse recurrentes inyecciones de insulina.

La bajada de peso con este agonista de GLP-1 suele ser gradual. Muchas personas notan una supresión del apetito desde el principio, seguida de una reducción de peso constante durante varios meses. Este enfoque gradual suele producir mejores resultados a largo plazo, ya que permite que el cuerpo se adapte y favorece el desarrollo de hábitos sostenibles. La constancia con el fármaco semaglutida comprimidos y el cumplimiento de las recomendaciones dietéticas y de actividad física son factores clave para lograr resultados significativos. La este agonista de GLP-1 también podría favorecer la circunferencia de la cintura, la presión arterial, los niveles de colesterol y los marcadores de nivel de azúcar en sangre. Estos cambios pueden reducir el riesgo de futuras complicaciones metabólicas y cardiovasculares. Los efectos secundarios más comunes asociados con la el fármaco semaglutida afectan al sistema gastrointestinal. Se reportan con frecuencia ganas de vomitar, malestar con vómito, diarrea, dificultad para evacuar, incomodidad abdominal e indigestión, especialmente al iniciar el protocolo o al elevar la dosis. Estos síntomas suelen disminuir con el tiempo a medida que el cuerpo se adapta.

Estos cambios ya se reflejan en las fichas técnicas de los fármacos, de forma que actualmente se pueden prescribir con FGe de hasta 20-25 mL/min/1,73m2, y mantenerse hasta el inicio de la diálisis. Estos efectos renales contemplan una reducción de la proteinuria del 30-50% y un enlentecimiento en la progresión de enfermedad renal. Estos beneficios se demostraron inicialmente en individuos con FGe normal, con escasa representación de personas con insuficiencia renal. Igual que los beneficios cardiovasculares, las ventajas renales se obtienen independientemente de la dosis y del control metabólico conseguido. Además, obtuvieron un mayor beneficio (tanto renal como cardiovascular) aquellos individuos con mayor grado de disfunción renal o proteinuria más elevada. Los mecanismos por los que se producen los beneficios renales aún están en estudio, entre ellos el aumento de la natriuresis o los efectos antiinflamatorios locales de los fármacos. Con ello se genera una reducción de la presión intraglomerular que explicaría la reducción de la proteinuria, que asimismo es independiente del tratamiento con bloqueantes del sistema renina-angiotensina-aldosterona (cuyo efecto es fundamentalmente a nivel de la arteriola eferente).